El debút perfecto – Led Zeppelin (1969)

1969 fue un punto de quiebre. No solo es el final de una década, sino que fue uno de los años dónde mejores discos se lanzaron. Álbumes con una enorme influencia en lo que veríamos la década siguiente.


Los Beatles lanzaron uno de sus mejores discos, Abbey Road, The Who su rock-opera Tommy, Captain Beefheart el legendario y bizarro Trout Mask Replica, King Crimson lanzó su maravilloso debut. Por otro lado, The Stooges debutaron con su disco homónimo, dando luz al auténtico proto punk, Miles Davis (una vez más) cambiaba al jazz con el lanzamiento de In A Silent Way, y hay aún más discos fascinantes lanzados durante este año; pero la cita de esta tarde es un grupo que lanzó durante este año su primer y su segundo disco, en poco tiempo pasaría a la historia como una de las formaciones más legendarias de todos los tiempos, y como un grupo realmente único, estamos hablando de Led Zeppelin.
Jimmy Page, John Paul Jones, Robert Plant y John Bonham, 4 músicos de otro planeta.

Ahora, hay que poner énfasis en lo que nos tiene reunidos, este legendario álbum.

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Led Zeppelin – 1969

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Colocamos el disco en la bandeja y comienza a girar, ahora hay que apuntar con precisión donde bajar la púa. Una vez hecho esto, el silencio inicial se quiebra con un riff de guitarra, acompañado de la batería. Incluso hoy,  a casi 50 años de su lanzamiento,  no toma mucho tiempo en que notemos que esto es algo distinto. La estructura de la batería es espectacular,  y rompe el acompañamiento clásico. La impresionante voz de Plant, con esos fantásticos agudos, es algo que uno no puede pasar por alto; ni hablar de la guitarra de Jimmy, quien suena como 3 si fuese 3 personas. Good Times Bad Times es la primer canción que nos da esta increíble banda.

Algo que muchos suelen pasar por alto, pero nosotros debemos destacar, es el intratable bajo de John Paul Jones. El estribillo nos da una dosis de adrenalina como para saltar y poguear, que cierra con una fantástica sección de bajo. La sección despues del estribillo es preciosa, tomando una enorme influencia del blues, pero que quiebra hacia otro estribillo donde notamos el sonido único de Led Zep.
Después del estribillo, Jimmy destruye la guitarra en un frenético solo, que deriva a otro estribillo, y despues un puente impresionante. Es bestial lo que hacen los 4 en esta canción,  que cierra repentinamente con un fade off, dejándonos ansiosos por mas.
Es entonces que una hermosa guitarra acústica nos lleva a una divina canción dónde Robert se llevará todos nuestros aplausos, Babe I’m Gonna Leave You.
La melodía casi que nos hace caer lágrimas,  y ni hablar la emoción de Plant. La banda hace su aparición en una potente sección previa al estribillo, el cual es una daga al alma. Las energías que transmite la canción son impresionantes.
Hay un break un tanto psicodélico, pero entonces llega la banda con toda la potencia posible. Retomando después a una sección acústica, donde Paige maneja de forma preciosa las melodías, da lugar a que Plant haga sus increíbles aullidos.

Es imposible no mover la cabeza en las secciones movidas de la canción, con la banda sonando mejor imposible. Realmente 6 minutos y 42 segundos mágicos.

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De esta preciosa canción nos vamos a You Shook Me, introducida por una fantástica guitarra que deja en claro que esto es un auténtico blues. Podemos notar la ductilidad de Robert Plant, cambiando su forma de cantar en las 3 canciones, y siempre haciéndolo a la perfección. Este blues es algo precioso, si no te gusta, es difícil que te guste el género.
El piano sintetizado que suma John Paul Jones le da un toque impresionante a la canción,  al igual que la armónica y la violencia con la que Bonham golpea la batería. Más no podemos pedir de estas 4 bestias.
Después de una sección de gritos de Plant, la banda da un breve final. Repentinamente el bajo toma control de la música, con una guitarra sonando de forma maravillosa al fondo, y así es como comienza Dazed And Confused.
Sin lugar a dudas, una de las mejores canciones de todos los tiempos, la fuerza que tiene el blues espacial en el que se basa la canción es muy fuerte, y ni hablar cuando la guitarra pasa al frente violentamente, un sonido desquiciado.

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Lots of people talking, few of them know

Después de un largo puente, la batería corta todo con un ritmo frenético, que lidera a la banda y permite a Jimmy ejecutar un maravilloso solo de guitarra, una suerte de jamming alocado que nos parte la cabeza. La canción retoma con el riff, y volvemos a la estructura psicodélica y repetitiva, cautivante e hipnotizante.

La voz de Robert Plant a los gritos es tan buena,  que puede seguir transmitiendo fuerzas después de esa increíble sección que tuvimos antes. La canción finaliza, y con ella el Lado A de este impresionante álbum. Tendrá influencias, pero es algo completamente distinto a las cosas que se habían compuesto hasta ese día.

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Uno se para y levanta la púa, da vuelta el disco y coloca el Lado B, un comienzo peculiar con un extraño órgano que da inicio a Your Time Is Gonna Come.
La estructura cambia, y entonces el bajo y una acústica lideran, con una batería marcando el ritmo y el Hammond al fondo. Una preciosa canción, que nos relaja después de tanto rock n roll. Al fondo, más adelante en la canción, parece sonar una steel pedal guitar, que le da un toque maravilloso a la canción.

Con la canción aún sonando, comienza Black Mountain Side. Este breve track instrumental tiene una percusión muy distinta a lo que hemos visto durante el disco, y tenemos la acústica sonando de forma encantadora. Posteriormente, Jimmy quiebra un poco la armonía, haciendo sonidos únicos con su guitarra. El final es algo repentino, de la nada surge un riff de guitarra eléctrica, uno realmente increíble.
La batería lo acompaña, y luego llegan los gritos de Robert Plant. Esta canción que nos hace mover la patita se llama Communication Breakdown. El estribillo es perfecto, la guitarra alocada y los agudos. Después de un segundo estribillo, tenemos un solo de guitarra que parte nuestras cabezas al medio, que sigue incluso durante el tercer estribillo. Un fadeoff acaba con esta canción, que al igual que con la primera del disco, rogamos que continúe.
La secuencia que tuvimos en la primer canción, ahora se repite, una bestial dosis de adrenalina es seguida por una canción más relajada, donde Plant se destaca muchísimo, y la banda nos toca el alma, ahora es el turno de I Can’t Quit You Baby.
Este blues, dónde no podemos pedir más de Jimmy, y que tiene una performance vocal perfecta, es algo mágico, variando entre cool y relajante, con notas altas apasionadas, es algo maravilloso.

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Pronto Jimmy tiene pie a un solo, momento que aprovecha al máximo,  tocando con la enorme precisión a la cual nos tiene acostumbrados, y mostrando su alma “bluesera”. No podemos evitar tocar la guitarra en el aire con esta canción, (y con todo el disco).
La canción termina y tenemos un ritmo cool, algo jazzeado, acompañado por el salvajismo de la guitarra de Page. La voz surge y dice el titulo de la canción,  How Many More Times.

Esta será la última canción del disco, y la más larga del mismo. Los próximos 8 minutos y medio son algo maravilloso. La banda tiene una potencia impresionante, nos deja maravillados y preguntándonos lo que habrá sido presenciarlos en vivo durante esta época.
Esta es una de las mejores canciones de la banda,  realmente imparable y apasionada, con un riff increíble, solos de otra galaxia y una batería que parece que tuviera de bombo nuestros cráneos.  Escuchar fuerte este tema, realmente es una sensación maravillosa.
La canción hace un falso final, para seguir con una sección de percusión, ambientada por sonidos extraños de la guitarra al fondo. La voz de Plant se hace presente, el ambiente se torna denso, y nos atrapa progresivamente cada segundo. Hasta que quiebra, la guitarra y el bajo nos alejan, llevando a que Plant tome protagonismo, solo para que la banda vuelva a explotar con sus impactos más fuertes que un martillazo.
Volvemos a la estructura del comienzo, un riff inmejorable y todos sonando al 100%, hasta que un outro de guitarra nos da una muy triste noticia; el álbum ha terminado.

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Así concluye este maravilloso viaje de 44 minutos y 52 segundos. Hay muy pocos discos que realmente son un 10 sobre 10, pero este definitivamente es uno.
Para nuestra fortuna, la banda no tardó ni siquiera un año en lanzar su segundo disco, otro impresionante álbum (que eventualmente se ganará una entrada en este blog) que dejó en claro que Led Zeppelin sería algo de lo que jamás nos olvidariamos.

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What is this that stands before me? – Black Sabbath – 1970

Si hablamos de unos muchachitos de Birmingham llamados The Polka Tulk Blues Band, dudo mucho que alguna persona le suene como algo que escuchó antes. Tampoco si les mencionamos el grupo Earth.

Pero esos jóvenes ingleses, pronto se convertirían en los padres del metal como lo conocemos, y cambiarían su nombre hacia algo un poco más adecuado, Black Sabbath.

Esta tarde vamos a recorrer el primer disco de Black Sabbath, una aplanadora de 38 minutos que cambiaría a música para siempre.

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Black Sabbath – 1970

¿Cómo describir el impacto del debut de esta banda? Realmente fue la puerta a un mundo de horror, y el tema inicial lo deja bien en claro.
Escuchamos una tormenta, las gotas caen, los truenos retumban y una perturbadora campana golpea. Es una inmersión hacia un lugar oscuro, al terrorífico bosque que nos muestra la portada del disco.

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Es entonces que una guitarra distorsionada rompe el silencio, acompañado del bajo maldito de Geezer Butler y una percusión impresionante, que pasa después a parecer parte de un ritual oscuro. Luego llega una diabólica voz, una voz aterrada de algo más oscuro de lo que nuestra imaginación es capaz.
Las palabras se tornan progresivamente más aterradoras y paranormales, al punto de rogarle a dios por ayuda.
Viene un ritmo de guerra de la guitarra, que nos recuerda a secciones de bajo que años más tarde haría Steve Harris (bajista y líder de iron maiden). Luego de una sección instrumental, llegan otros gritos de Ozzy, a los que le sigue la guitarra de Iommi, que ejecuta un legendario solo lleno de distorsión, llevando a un outro absolutamente épico para esta impresionantes canción, una de las mejores jamás escritas.

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Cierra así el primer tema, y entonces tenemos una armónica extraña, pero entonces llega la banda para acompañarla con gran violencia. Esta canción es The Wizard. La batería es algo de otro mundo, impresionante Bill Ward en esta canción. La voz de Ozzy aparece,  siguiendo con la temática paranormal de este disco. Una voz perfecta para lo que quiere representar el disco.
Esta canción me encanta, y realmente desde que presencie en vivo a Acid Mothers Temple, banda japonesa que abrió su recital con un cover fuera de este mundo de la canción,  quede aún más enamorado de este impresionante track. Una de las mejores canciones de Black Sabbath, y todo fanático debe ver la versión que ejecutan estos chicos al final de The End, la película que muestra el último recital de la banda, y no solo eso, sino que también una breve sesión en estudio días después de su último recital.


Una vez terminada,  una fuerte guitarra abre Behind The Wall of Sleep. La canción es impresionante, donde todos se siguen luciendo al máximo. Desde que pusimos la púa, la música no bajo esta tremenda fuerza que transmite, ni hablar para la época.
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Un outro de batería con fadeoff nos quita de la canción, y entonces hay un buen solo de bajo por parte se Geezer Butler, el cual deriva a que comience un riff impresionante al que la banda se suma, y esto es N.I.B.
Estos 4 temas no permiten que dejemos un minuto de tocar la guitarra, el bajo o la batería en el aire,  y mover la cabeza al ritmo de la música.
El solo de guitarra es otra muestra clara del enorme guitarrista que es Tony Iommi.
Años más tarde en entrevistas, los chicos de Black Sabbath contaron que intentaban replicar el efecto de las películas de terror, atraer a la gente con la oscuridad y el miedo,  y en perspectiva, podemos certificar que lo lograron de forma perfecta.


Ahora una guitarra acústica muy oscura abre Sleeping Village. Con un comienzo relajado y aterrador, pronto la guitarra eléctrica la lleva a una sección instrumental que sigue esa misma temática. Después, la batería lleva a un jamming impresionante, donde Iommi se lleva nuevamente los oídos  y aplausos de todos.
Sin que lo notemos, cierra y comienza Warning, una canción cargada de bestiales versos de Ozzy y la banda sonando a la perfección, como en todo momento. Está increíble canción dura mas de 10 minutos, y es uno de los grandes tesoros de Black Sabbath que muchos pasan por alto. El bajo de Geezer suena muy bien al fondo, dandole un toque maldito impresionante.
A los 4 minutos 40 aproximadamente, comienza otra gloriosa sección de “zappada” de la banda, un jamming glorioso. Lo que debería sonar en ese momento está banda en vivo.
Iommi se deja llevar en un extenso solo, uno realmente remarcable. Hasta que a los 9 minutos comienza otra sección más de la canción, con la banda liderada por el bajo. Entonces regresa Ozzy para otro verso y estribillo más,  para terminar esta sublime canción.

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Finalmente, el disco concluye con Wicked World, una canción para headbanging constante. Este disco es el nacimiento oficial del Metal, y de mucho más, de un mundo más oscuro y terrorífico dentro de la música. Si, había músicos como Arthur BrownScreamin’ Jay Hawkins, artistas con shows muy visuales y basados en el terror, pero muy lejanos a la oscuridad y maldad que habitan este disco.


Este recorrido se hizo acorde a la edición estadounidense del disco, cuyos tracks son:

Lado A

  • Black Sabbath
  • The Wizard
  • Behind the Wall of Sleep
  • N.I.B.

Lado B

  • Wicked World
  • Sleeping Village
  • Warning

Mientras que la edición inglesa es:

Lado A

  • Black Sabbath
  • The Wizard
  • Behind the Wall of Sleep
  • N.I.B.

Lado B

  • Evil Woman
  • Sleeping Village
  • Warning

A raíz de esto, debemos hacer un stop en Evil Woman, un cover de Crow que realizó Black Sabbath en su debut. Esta canción tiene un estilo que recuerda un poco a canciones que haría años más tarde Deep Purple, o al menos lo hace a mi. Una canción con mucha onda, un buen solo de Tony, como siempre. Aún así, prefiero por lejos Wicked World que esta canción.


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Lo he dicho muchas veces, pero es algo en lo que hay que hacer énfasis, es impresionante como suena Black Sabbath en este disco. Es un álbum maravilloso, personalmente mi preferido de la banda, y probablemente del metal/hard rock o como quieran catalogar esta joya.

Las letras y las armonías que genera Geezer Butler son una de las partes más importantes del grupo, también la batería de Bill Ward, quien hace su mejor performance en este increíble disco. También debemos destacar al “príncipe de las tinieblas”, Ozzy Osbourne, quien en este álbum encarna un demonio. Y finalmente, al enorme guitarrista que es Tony Iommi, un hombre al que hay que respetar muchísimo, quien a pesar de haber perdido las puntas de dos de sus dedos de la mano derecha trabajando en una fabrica de laminas de metal, optó por seguir intentando. Para esto, colocó cubiertas de plástico en sus dedos dañados, comenzó a utilizar cuerdas de banjo (las más ligeras) y bajó la afinación de sus cuerdas, todo esto le posibilitó tocar la guitarra; aunque tuvo que aprender a hacerlo como un zurdo, a pesar de que era derecho. Esta tragedia terminaría siendo algo bueno para Iommi, ya que estos factores cambiarían el sonido de su guitarra, y este nuevo sonido sería  basal para el sonido del heavy metal.


Uno no tiene que olvidarse del contexto al escuchar este álbum, hay que pensar en lo poco que había de este estilo, que no es un detalle menor.
Recomiendo fervientemente los 5 primeros discos de Black Sabbath, este, Paranoid, Master Of Reality, Vol. 4 y Sabbath Bloody Sabbath; una época maravillosa que cambio el camino de la música.


Sin lugar a dudas, una de las bandas más importantes de todos los tiempos, un grupo con una de las mayores influencias de todos los tiempos, responsables directos del Doom Metal en su totalidad, y de prácticamente todas las ramas del metal.

Un antes y un después.

British Heavy Metal Group Black Sabbath

 

 

 

Stand Up … for Jethro Tull

En 1969, un impresionante año para la música, el grupo ingles Jethro Tull, que ya había lanzado un disco debut con un mix entre el blues y una temática de cuentos folclóricos ingleses. Ahora, un año despues, lanzaba un segundo disco que marcaría a la banda, y a la música, para siempre. Stand Up.

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Primero destaquemos los enormes discos lanzados en 1969, el clásico Abbey Road de los Beatles, el legendario debut de King Crimson, los dos primeros de Led Zeppelin, la rock opera Tommy por The Who, el enigmático Trout Mask Replica de Captain Beefheart, Hot Rats de Frank Zappa e incluso los debuts de las bandas proto punk MC5 y The Stooges. Estos y muchos más fueron los discos que se lanzaron en probablemente el mejor año de la historia de la música; pero ninguno fue similar a esta majestuosa joya de los muchachos de Blackpool.


Este grupo inglés estaba formado por:

  • Ian Anderson – vocalista, flauta, guitarra acustica, organo, piano, mandolina, balalaika y productor.
  • Martin Lancelot Barre – Guitarra eléctrica y flauta en “Jeffrey Goes to Leicester Square” y “Reasons for Waiting”.
  • Glenn Cornick – Bajista
  • Clive Bunker – Batería y percusión.

ZZZZ


Tal y como habíamos comentado al comienzo, el debut de Jethro Tull, This Was (1968), había sido un disco cargado de mucho blues y algo del folclore inglés; pero el vocalista Ian Anderson quería alejarse un poco de blues y crear un nuevo sonido. Esta decisión del cantante llevó a que el guitarrista original, Mick Abrahams, decidiera irse de la banda por diferencias artísticas. Abrahams formaría la banda Blodwyn Pig.

A partir de esto, Jethro Tull se encontraba en búsqueda de un nuevo guitarrista, una de las opciones que barajaron fue  David O’List (ex miembro de The Nice), Mick Taylor (quien al final opto por continuar junto a John Mayall,y años más tarde se convertiría en un Rolling Stone) y  Tony Iommi, quien estuvo poco tiempo junto a la banda, ya que luego decidiría volver con su banda Earth en Birmingham … está luego pasaría a llamarse Black Sabbath. 

Luego de que Tony dejara la banda, la banda tomo a otro joven que había hecho una espectacular audición, un muchacho que terminaría formando parte de todos los demás discos de la banda, Martin Barre.


A pesar de que la influencia folk es bastante grande, y de que representa un sonido muy distinto a todo lo demás, Jethro Tull todavía tiene una gran influencia del blues este álbum. Aún así, el ahora liderazgo absoluto de Ian Anderson, tanto para la música como las letras, lleva a que la banda entre en una nueva etapa.

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Ian Anderson

El disco comienza con un frenético blues, canción que se convertiría en un clásico, A New Day Yesterday. La banda es salvaje, una batería sumamente potente, una guitarra que explota, el bajo que lidera la harmonía de la canción. Además tenemos una armónica de Ian Anderson que le cambia el tinte a la base, además de su tan particular voz, y todo esto sumado a un fantástico solo de flauta que mete en la canción.

De aca nos vamos a Jeffrey Goes to Leicester Square, una canción con sonido muy distinto a la música que tenemos acostumbrados. Una guitarra sintetizada, percusión constante acompañando, una voz rara que pone Anderson y la flauta al fondo. Esta es una de mis canciones menos preferidas del disco.

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Una vez concluida, tenemos un auténtico “clásico”, un legendario arreglo de la canción de Johann Sebastian Bach, Bourée.

Esta versión algo jazzeada, con una flauta absolutamente legendaria, es algo realmente único en el universo del rock. La banda acompaña de forma espectacular, hay un pequeño solo de bajo, además de un acompañamiento increible, y una batería que lleva toda la canción de forma perfecta.

Es algo que realmente sorprende descubrir que Ian Anderson aprendió a tocar la flauta nada más unos meses antes de grabar esta maravillosa canción.

Realmente es historia este tercer track de Stand Up, y una canción que jamás falta en los repertorios de la banda.

 

Entonces llega un sonido más similar al del rock, con una muy buena canción titulada Back to the Family. Esta canción tiene un cambio espectacular entre los versos y el estribillo, es una de mis preferidas de la banda. Además de que cuenta con un solo de guitarra increible y una flauta espectacular. El outro es realmente épico, con un fade-off mientras la banda suena realmente “al palo”.

Tenemos una linda canción acústica en Look into the Sun, un preciosa modo de cerrar el Lado A de este álbum. Más tarde, la eléctrica se suma, realmente es una canción espectacular.


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Jethro Tull en vivo – 1969

Para abrir el Lado B llega un híbrido blues y jazz, Nothing Is Easy. Esta canción es espectacular, con un bajo muy fuerte y bueno, la guitarra quebrando el molde de la canción, y haciendo un solo sublime, y una batería a todo lo que da. Hay un muy buen solo de guitarra y flauta, una canción completisima y de lo mejor de esta enorme banda.

Tras el jamming del final, cierra esta espectacular canción y una percusión nos mete en la extraña Fat Man. Esta canción es uno de los primeros (y pocos) casos en los que una banda de rock usa una mandolina. Esta canción realmente no la he comprendido muy bien nunca, y es mi menos preferida aca.

Entonces comienzan a sonar unos acordes ¿es esto un cover de Hotel California? No, son 7 años antes de que The Eagles escribiera esa canción, esto es We Used To Know. Esta es mi canción preferida del disco, una preciosa melodía acompañada de Ian Anderson cantando de forma hermosa y haciendo un solo de flauta muy memorable. Una vez terminado ese solo, Martin Barre tiene su turno para un fantástico solo.

La poesía de esta canción es impecable, el último verso es precioso, y entonces nuevamente se alza la guitarra para un segundo solo, realmente magnífico.

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Tras esta épica canción, tenemos la preciosa canción Reasons for Waiting. Acústicas, un teclado y la flauta son los componentes principales de esta bella canción; sumados a la bella poesía de Ian Anderson.

Y entonces llega el fin del espectacular disco Stand Up, para cerrar el Lado B tenemos la caótica For A Thousand Mothers.  Con este espectacular jamming, una muestra clara de la enorme capacidad de esta banda, finaliza uno de los mejores discos de Jethro Tull.


Y así concluye nuestra travesía alrededor de este espectacular disco que es Stand Up, un trabajo fascinante que cambiaría el rumbo de esta banda, llevando a siguientes trabajos como Benefit, Aqualung, la obra conceptual Thick As A Brick y más adelante Heavy Horses.

Ojala hayan disfrutado de esta entrada y travesía alrededor del mundo de Ian Anderson y compañía; y le recomiendo a quien tenga la oportunidad, de ir a verlo en vivo a Ian. Tuve el enorme placer de presenciar dos recitales suyos estos últimos años, y realmente está en un nivel altísimo, la banda es fantástica y suena mejor que desde hace años. Una experiencia única presenciarlo, ágil como en su juventud y siendo el increible performer que conocemos.

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Un viaje hacia el universo de Invisible

En el día de cumpleaños de Luis Alberto Spinetta, prócer del Rock Nacional, analizamos esta obra maestra, el debut de Invisible.

Hoy, 23 de enero, es una fecha patria para el Rock Nacional/Argentino; hoy es el cumpleaños de Luis Alberto Spinetta. Debido a esto, este día haré un recorrido alrededor de mi disco preferido del Rock Nacional, el álbum debut de Invisible.

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Cuando comencé con este espacio, pensé en cuál sería mi primer disco de mi país sobre el cual escribir. Hubo grandes candidatos, álbumes de Crucis, Pescado Rabioso, Seru Giran, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Almendra y tantos otros; pero decidí que mi álbum preferido de mi país debía ser el primero.


Lanzado en 1974, tan sólo un año después del último disco de Pescado Rabioso, el legendario Artaud (que prácticamente es un disco solista de Spinetta), Luis Alberto debe formar un nuevo conjunto de músicos, y entonces encuentra a dos muchachitos.

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Artaud (1973) – Pescado Rabioso / Con su formato único, este uno de los más grandes discos del Rock Nacional

Esta nueva banda, con la cual haría los tres fascinantes discos que conforman la discografía de Invisible, consistía de un trio increible:

  • Machi: Bajo y voz.
  • Pomo: Batería y percusión.
  • Spinetta: Voz y Guitarras.

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El álbum comienza sin mucho sonido, hasta que de pronto empiezan a sonar pequeñas cosas, y luego aparece un sublime riff de bajo acompañado de percusión. Así comienza el primer disco de Invisible, y eso es Jugo De Lucuma.

Llega una delicada y relajante guitarra, muy jazzeada, junto a la voz de Spinetta, recitando increíble poesía como siempre. Esta canción es algo impresionante, que se esfuma de repente, tal y como cuando llegó el bajo. Entonces comienza El diluvio y la pasajera. Esta canción es preciosa, sumamente relajante e inmersiva, preciosas melodías de guitarras y poesía, nos vamos metiendo dentro de ella en estos 8 minutos que dura. A la mitad de la canción, cambia de rumbo con un solo de guitarra eléctrica impresionante, la percusión de Pomo acompañando a la canción es realmente perfecta.

Para el final vuelven las voces, dándole otros hermosos versos, es una canción realmente preciosa y sumamente variada; otra banda hubiera hecho 4 o 5 canciones con este tema.

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Entonces tenemos el final del Lado A, una canción con un riff de hard rock, similar a algunos sonidos de Black Sabbath, Suspensión. Luego de esta introducción, llega la voz del “flaco“, y la canción cambia a una melodía preciosa, que al terminar de cantar regresa ese riff tan pesado. La voz de Machi al fondo en la segunda parte cantada de la canción le da una sensación increible, un pequeño toque de psicodelia.

A la mitad de la canción, comienza una melodía completamente nueva, una preciosa guitarra lidera una parte que no tiene nada que ver con lo anterior, y con Luis utilizando una voz totalmente distinta. Luego viene un pequeño solo de guitarra, y vuelve a otro extraño verso. Una vez más, retorna el fuerte riff inicial, y concluye la canción, y con ella, el primer lado de este increible disco.

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Nos paramos, damos vuelta el disco y colocamos la pua; entonces comienza a sonar Tema de Elmo Lesto. Este breve instrumental de dos minutos y medio es el comienzo del Lado B. Una canción que muestra lo que podemos notar en todo el disco, estos tres muchachos no pueden tocar mejor, impresionante como suenan.

Luego llega otra canción, Azafata del tren fantasma, introducido por una acústica, y luego acompañada por una fenomenal batería y un bajo muy rapido. Una vez terminada esta intro, comienzan los primeros y bellos versos de la canción, con una letra realmente fascinante. Luego tenemos el estribillo, donde las voces de Machi y Spinetta se acompañan de una forma muy especial. Posterior a eso, viene una sección instrumental genial, con unos breves gritos acompañándola, es algo único. Pronto tenemos otro verso, con la guitarra sonando aún más hermosa que antes, dándole un efecto aún más grande a las inmensas palabras que suenan.

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A la mitad de la canción comienza una sección instrumental, cosa común en este disco. Con un sonido que incluso hoy, en 2018, a 44 años de cuando fue lanzado este disco, suena moderno y como si hubiera sido grabado hoy.

Regresan las voces, para un puente increible, una de las mejores partes de esta canción. Posterior a esto tenemos un impresionante solo de guitarra, con un formato de blues, volviendo a una armonía para salir y nuevamente volver, así sucesivamente. Entonces tenemos una última estrofa y llega al final esta tan remarcable canción.


Mención de honor a la voz de Machi en esta canción.


Aquí tenemos una guitarra preciosa, con un estilo que recuerda a Robert Fripp de King Crimson, pero aún así, con una estructura extraña y única. Esta sería la última canción del disco, Irregular. La canción, al igual que todo el disco, es algo único, es muy difícil encontrar siquiera una mínima similitud a otra cosa.

La canción eventualmente toma un giro, con una guitarra muy jazzeada, un solo precioso y con mucha clase, realmente perfecto todo. A la mitad de la canción llega la voz de Spinetta, para dos versos a los gritos, luego una voz calmada, con una banda acompañando también de forma relajada. Con tan solo 4  estrofas, esta letra es algo impactante y a la cual debemos prestar mucha atención.

Para el resto de canción que nos queda, tenemos una sección instrumental impresionante, algo sensacional con lo que nuestros oídos se deleitan. Pero tras acabar, es entonces que este disco llega a su fin, y así finaliza el Lado B de este viaje cósmico que es el primer disco de Invisible.


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Como estamos honrando el formato original en vinilo, para esta reseña debemos incluir el simple/single que acompañaba al álbum, dos maravillosas canciones más.

El primer lado de este single consiste en La Llave Del Mandala, una canción bastante al frente donde Machi y su bajo se comen la canción. El riff de guitarra es impresionante, y los gritos con efectos son impactantes. Esta canción no podía quedarse afuera del álbum. El estribillo es muy psicodélico, y la canción es genial.

Damos vuelta el simple y ahora es el turno de Lo Que Nos Ocupa Es Esa Abuela, La Conciencia Que Regula Al Mundo. Esta canción sigue con la potencia de La Llave Del Mandala, y personalmente la considero superior a la anterior. Sin lugar a dudas una de las mejores canciones del disco, una armonía vocal hermosa, y de la banda: ¿que decir? Suenan perfecto como a lo largo de todo este disco.

Este último tema me parece el final perfecto para todo lo que es el disco Invisible, una obra maestra de Luis Alberto Spinetta, Hector “Pomo” Lorenzo y Carlos Machi Rufino.


Personalmente considero a este disco algo único, no solo dentro del Rock Nacional, sino dentro de la música en general. Este álbum es algo impresionante, un sonido espectacular que sigue siendo fresco hoy, una obra maestra digna de revisitar constantemente, donde siempre encontraremos algo nuevo.

Un disco sumamente recomendable para todo fanático de la música.


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Blues with a feeling – Paul Butterfield

Un recorrido por la carrera de uno de los más grandes artistas de Blues de todos los tiempos. El enorme Paul Butterfield.

 

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The Paul Butterfield Blues Band – Debut 1965

A la hora de hablar de Blues, uno de los sinónimos que se nos viene a la cabeza es Muddy Waters. Paul Butterfield, nacido en Chicago el 17 de diciembre de 1942, fue uno de los más grandes alumnos del legendario Muddy.

Con el apoyo de su más grande idolo, Paul fue de a poco entrando en la escena del blues en Chicago. En 1963 formo su banda, y en 1965 lanzaron su álbum debut. Para este disco, la banda que lo acompañaba era legendaria:

  • Mike Bloomfield – Guitarra Principal.
  • Elvin Bishop – Guitarra.
  • Mark Naftalin – Órgano.
  • Jerome Arnold – Bajo.
  • Sam Lay – Batería (y vocalista en “I Got My Mojo Working”).
  • Y obviamente Paul Butterfield, tanto como vocalista y  armonicista.
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Mike Bloomfield – 1965 Columbia Studios grabando Highway 61 Revisited (Bob Dylan)

Un espectacular grupo, donde vale remarcar para los desprevenidos, que el primer guitarrista, Mike Bloomfield, fue una absoluta leyenda de la guitarra. Sus trabajos incluyen haber participado junto a Bob Dylan en el legendario Highway 61 Revisited, la banda The Electric Flag que formo junto a Buddy Miles, múltiples trabajos junto a Al Kooper (donde hay que destacar el impresionante álbum de ambos junto a Stephen Stills, Super Session (1968)), entre tantas más.

En este primer disco podemos destacar los tracks Born In Chicago (impresionante track que abre el disco y la carrera de estos chicos), Shake Your Money-Maker (un clásico del blues, versionado de forma genial), Blues with a Feeling (blues con un sentimiento, ese título es 100% apropiado a lo que escuchamos ahí. Entre la guitarra tan potente de Bloomfield y la enorme voz de Butterfield), Our Love Is Drifting (con un sonido que me recuerda al blues que haría unos años más tarde Eric Clapton) y Last Night (impresionante tema lento, con una guitarra fantástica

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The Paul Butterfield Blues Band en el Newport Folk Festival – 1965

Al año siguiente de este impresionante disco, lanzan mi preferido del grupo, East West. A pesar de ya haberlo dejado claro en el debut, la banda en este segundo disco termina de demostrar los increíbles instrumentales que tienen. Con temas como Walkin’ Blues (impresionante modernización del clásico del abuelo del blues, Robert Johnson) , Get Out of My Life Woman (una canción con un teclado sumamente pegadizo y  un Butterfield cantando espectacular), I Got A Mind to Give Up Living (un impresionante blues donde la A-437880-1232417549.jpegbanda está mejor que nunca. Un bajo precioso, la batería marcando el ritmo en todo momento, un teclado liderando una de las dos partes de la canción, a la que sigue Paul Butterfield haciendo una performance con todo el sentimiento del blues. La otra parte de la canción marcada por ambas guitarras, impresionantes y muy adelantadas a su época). Además, los increíbles tracks totalmente instrumentales, Work Song (una de las canciones más famosas del blues, un estándar versionado a una improvisación bestial) y East-West (este increíble jamming de más de 10 minutos es digno de darle nombre al impresionante álbum y de cerrarlo a la perfección).

Aún así, no debería estar destacando solamente estas canciones, porque las 9 que contiene son increíbles. Es una importantísima pieza del blues moderno que le ha pasado de largo a muchos fanáticos del género.

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Paul Butterfield, Mike Bloomfield y el manager Albert Grossman – backstage en el Newport Folk Festival 1965

Luego del impresionante East West, Mike Bloomfield deja la banda. Esto no evita que en 1967 salga un nuevo disco de la banda, The Resurrection of Pigboy Crabshaw (el nombre es un chiste con referencia a que el guitarrista rítmico, Elvin Bishop, pasó a ser el guitarrista principal de la banda). Este disco es más que recomendable, dando lugar a que hagan más que blues, teniendo los muchachos una gran influencia del R&B, y no solo eso, sino que también la inclusión de vientos en la banda (con el gran saxofonista David Sanborn). Aca podemos remarcar una increible versión de los clásicos Driftin’ and Driftin, Born Under a Bad Sign Double Trouble.


En 1968 llega el cuarto álbum de The Paul Butterfield Blues BandIn My Own Dream. Siguiendo los pasos de su predecesor, toma un camino aún más cercano al soul. Las criticas no fueron muy positivas, y realmente, se encuentra lejos de los impresionantes tres primeros álbumes. Aún Así, tiene tracks muy buenos, empezando con su apertura con Last Hope’s Gone (una canción con una espectacular sección de vientos), un blues al frente como Just to Be With You y también Drunk Again.

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Más allá de las criticas, el continuó su búsqueda mezclando su blues con el soul. El resultado fue mucho mejor en el quinto álbum, Keep On Moving. A pesar de una apertura que no me gusta en lo más mínimo con Love March, continua con tracks memorables como No Amount of Loving (una de mis canciones preferidas de Paul), Morning Sunrise (una muestra muy clara de que el puede hacer un fantástico soul) y Losing Hand (una muestra de que los vientos mejoraron muchísimo los vientos en la banda).


En 1971 se lanzaría el último disco de la Paul Butterfield Blues BandSometimes I Just Feel Like Smilin’. En este disco se incorporan muy buenos coros femeninos, para dar pie a un R&B + Soul + el siempre presente Blues. El disco comienza con un track que te llena de energía, Play On, un impresionante cover con vientos y coros de Oh Pretty Woman (Pero mal anotado en el disco como “pretty woman”), Trainman, Night Child, Drowned In My Own Tears (un soul increible, podría pertenecer al mejor disco de Sam Cooke u Otis Redding). Este disco creo que es el apogeo del trabajo con los vientos y el soul para Paul Butterfield, y lo considero el mejor disco que hizo desde East West.

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Paul Butterfield junto al bajista de The Band, Rick Danko.

Luego de la separación de la banda, Paul Butterfield comenzó a verse seguido con amigos suyos, como los miembros de The Band y Van Morrison, quienes lo incentivaron a que formara una nueva banda. Entonces nació Paul Butterfield’s Better Days, un grupo que reviviría el género Roots, junto a Geoff MuldaurRonnie Barron, el impresionante Amos GarrettBilly RichChristopher Parker.

Este álbum salió en 1973, y estos dos discos son algo absolutamente olvidado. Mucho tiempo después de haber escuchado tanto los álbumes de la Blues Band como los de Paul solista, me encontré con Better Days, y entonces quedé encantado con esta enorme sorpresa. El álbum arranca con una re-versión del tema que comienza East West, (New) Walkin’ Blues, y sigue con una preciosa canción Please Send Me Someone To Love, cantada por el impresionante Geoff Muldaur.

Para este grupo, los egos claramente fueron dejados de lado, al punto que las tres primeras canciones son cantadas por tres vocalistas distintos (y realmente, uno mejor que el otro, enormes voces). En la tercera es turno de  Ronnie Barron con Broke My Baby’s Heart.

Es un disco muy bueno, porque realmente hacen algo distinto a lo que estan acostumbrados.

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Paul Butterfield’s Better Days

En el mismo año, 1973, Paul Butterfield’s Better Days lanzó su segundo y último disco, It All Comes Back. El arranque es muy bueno con Too Many Drivers, también tiene otros grandes tracks como Win or Lose, Small Town TalkIt All Comes Back, que cierra la discografía de este grupo.

El disco se basa mucho más en un “roots rock” que el anterior, una movida muy interesante. Por momentos recuerda un poco al estilo de The Basement Tapes por Bob Dylan & The Band, pero al estilo de estos chicos.


 

Una vez terminado Paul Butterfield’s Better Days, llega la carrera solista de Paul, y esta comienza con este disco de 1976, Put It In Your Ear.

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Este disco comienza con una canción llena de vientos y coros, You Can Run, But you Can’t Hide. Sigue el sonido de los últimos discos de la Paul Butterfield Blues Band, pero aún más tomada por los vientos y coros, realmente admirable cómo se atrevió a seguir este camino Paul, cuando ya era un artista muy destacado en el Blues. A pesar de no ser un álbum que me encanta, admiro muchísimo la decisión de hacer lo que él quiere.

Tiene algunos tracks que no me gustan mucho después del primero, pero levanta mucho cuando llega Ain’t That a lot of Love, entonces le siguen algunos tracks muy buenos, uno que parece sacado de la discografía de Bill Withers, I Don’t Wanna Go. También tenemos The Breadline y Day to Day, dos tracks muy buenos en este disco.

Aún así, tristemente no es un disco muy sólido este primero de Paul solista, a pesar de algunas canciones impresionantes, lo demás es un tanto repetitivo, y cuesta escucharlo en su totalidad.



Tras cinco años, Paul volvió a grabar, y lanzó North-South en 1981.

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Al leer que es de la década del 80, cuesta tenerle fe a este disco, pero no hay que tener prejuicios!  A pesar de tener algunos efectos en las guitarras que no me convencen, y un tema que abre sus puertas particularmente flojo (I Get Excited), pero el disco levanta cuando empieza Get Some Fun In Your Life, un tema con muchísima onda.

El tercer tema es Footprints on the Windshield Upside Down, acompañado con un bajo espectacular que le da mucho groove. También tenemos la genial canción, Living In Memphis. Otro temazo es Slow Down, una canción con muchísima onda, de lo mejorcito. Finalmente, cierra con Baby Blue, cargada de la tan destacable armónica de Paul.

Probablemente el disco más destacable de Paul Butterfield desde que terminó la Blues Band, North-South es un disco que tiene muchas cosas buenas.


Y finalmente, para cerrar su carrera, tenemos este disco de 1986, The Legendary Paul Butterfield Rides Again.

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La primer canción es We Stand a Chance, una canción que estaría buena pero el piano del gran Paul Shaffer se torna un poco tedioso.  El disco tiene cosas buenas, pero suena como una banda rock ochentosa, como algunas cosas de Cheap Trick, Journey o bandas similares, cosa que no es necesariamente mala, pero no es lo que esperaríamos de Paul.

La segunda canción es Save Me, una que cuadra muy bien en la descripción recién enunciada. Las cosas mejoran un poco con Don’t You Hang Me Up, una canción bastante de ruta, esta muy buena y los coros suenan genial. Vuelve la armónica para una canción espectacular como The Wandering Kind, un blues espectacular; el piano de Shaffer suena fantástico acá.  Uno de los mejores temas del disco.

Después tenemos una canción al frente que realmente mucho no me gusta, Bad Love. Pero para nuestra fortuna, llega un cover para levantar las cosas, un clásico de Muddy Waters, Mannish Boy. Esta versión moderna es muy buena, muchísima onda como nos tiene acostumbrados este fenómeno que es Paul Butterfield. La versión es genial, la banda suena muy bien, las guitarras son fenomenales.

Después tenemos The Night Ain’t Long Enough, una canción no muy destacable que realmente no me gusta mucho. Entonces llega el final del disco, el último tema de la carrera de Paul Butterfield, Changes. Esta canción es un blues muy bien acompañado por la banda, con Paul cantando con mucha emoción este impresionante final, además de poniendole su iconica armónica, que se escucha mientras el fade off se lleva la canción. Realmente es una última canción a la altura de este enorme artista, y me satisface que así sea, el se lo merecía.

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Paul Butterfield tristemente fallecería al año siguiente, con tan solo 44 años, debido a una sobredosis accidental de morfina, la cual tomaba a causa de su peritonitis.

El fue un hombre que realmente encarnó lo que es el blues, y lo seguía representando, incluso cuando ya mucha de su música se había alejado del sonido del género. Y no solo esto, sino que realmente cambió el blues para la gente blanca, el crítico de AllMusic, Steve Huey, lo describe de la siguiente forma:

Es imposible sobreestimar la importancia de la puerta que Butterfield abrió: previo a él, los músicos blancos trataban al blues con un respeto cautelar, con miedo de no parecer auténticos. Butterfield no solo despejó el camino para que los músicos blancos construyeran a partir de la tradición del blues (en lugar de simplemente replicarlo), sino que su potente sonido fue un enorme catalizador para brindar el Blues eléctrico de Chicago a las audiencias blancas, que previamente consideraban al Delta Blues acústico como el único genuino.


Paul Butterfield fue fundamental para que la música haya evolucionado de la forma que ahora la conocemos, fue esencial para muchísimas bandas influenciadas por el blues (desde Cream y Eric Clapton hasta The Band y muchísimos más).

Que en paz descanses, querido rey del blues.

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Steely Dan y la lógica del bizcocho

Era el año 1974, tras dos discos en los que la banda intentaba encontrar su sonido (e incluso su formato), Steely Dan logra encontrar un estilo que se vería en sus álbumes siguientes.

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Walter Becker y Donald Fagen

Nacido en Nueva York durante 1972, Steely Dan fue siempre liderado por los increíbles Donald Fagen (voz y teclados) y Walter Becker (guitarra), dos enormes músicos que se conocieron por casualidad en New York. El joven Fagen caminaba por la calle, pero luego escuchó a alguien practicando guitarra. él describe este momento de la siguiente forma:

Escucho a este tipo practicar, y sonaba muy profesional y contemporáneo. Sonaba como, ya sabes, como una persona negra. Me presente a Walter y le pregunté si quería estar en una banda.

Ambos descubrirían que adoraban muchas bandas en común, y pronto comenzaron a componer música juntos.

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Chevy Chase

Antes de que el grupo tuviera el nombre por el que lo conocemos, fueron llamados Don Fagen Jazz Trio, The Bad Rock Group y The Leather Canary, por bastante tiempo contando con el futuro gran comediante Chevy Chase en la batería.

Una vez que Fagen se graduó en 1969, ambos se mudaron a un departamento en Brooklyn, donde solían practicar bastante. En este mismo departamento Kenny Vance (miembro del grupo de soul Jay and the Americans) tenía una oficina, y tras escucharlos ensayar, comenzó a interesarse en su música, ofreciéndoles hacer el soundtrack de la película de Richard Pryor You’ve Got to Walk It Like You Talk It or You’ll Lose That Beat. Años más tarde Walter Becker admitiría:

Simplemente lo hicimos por el dinero.

Estos fueron tiempos difíciles para la banda, quienes salieron de gira con Jay and the Americans pero realmente no ganaban mucho ni recibían gran reconocimiento. Pero las cosas estaban por cambiar, esto fue cuando un asociado de Kenny Vance se muda a Los Ángeles para ser el productor de staff de ABC Records, este hombre era Gary Katz. El contrato a Becker y Fagen como escritores de canciones de la cadena, haciendo que se muden a California.

Aún así, hubo una pequeña dificultad; las canciones que componían eran muy complejas para la mayoría de los músicos. Fue entonces que Katz les dijo que formaran una banda con el guitarrista Denny Dias, Jeff Baxter en el bajo, Jim Hodder como baterista y el vocalista David Palmer (más que nada en rol secundario, debido a que Fagen sufría de algunos ataques de pánico en el escenario, además de que la cadena no consideraba su voz lo suficientemente comercial). Entonces logro que firmen como artistas para ABC.

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La formación original de Steely Dan recién mencionada
Naked Lunch
La extraña novela de Burroughs, lanzada en 1959

Ahora tenían que bautizar la banda. Ambos, fieles fanáticos de la literatura de la generación Beat, decidieron nombrar al grupo Steely Dan III from Yokohama, por un consolador de enormes proporciones nombrado en la novela de William S. BurroughsNaked Lunch.

Más allá de tener la posibilidad de poder grabar su álbum, todavía tenían una gran problemática, Donald Fagen, cantante principal de la banda, no podía hacerlo en publico.

Para la fortuna tanto de la banda, como de nosotros, lograron convencerlo de que comenzara a cantar la mayoría de las canciones.

 


 

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Can’t Buy a Thrill – Debut de 1972

Una vez grabado, el disco fue lanzado en 1972, comenzando la carrera de estudio de la dupla Fagen-Becker. El disco fue un éxito, con los singles Do It Again y Reelin’ In The Years colaborando en gran medida a que así sea. Este disco, al igual que todos los que lanzaría durante la decada del 70 Steely Dan, fue producido por Gary Katz (junto a ellos dos), quién contamos que colaboró para que Fagen y Becker formaran parte de ABC y que luego grabaran.

El éxito no solo fue en las ventas, sino que Can’t Buy A Thrill también arrasó para las críticas. Alabaron el espectacular trabajo en las canciones, las estructuras que a pesar de a veces ser pop, mantenían una base de estilo jazz impresionante y mucho más. Prácticamente el único punto que fue golpeado en el disco, fueron las participaciones como voz principal de David Palmer, las cuales a pesar de ser pocas, fueron catalogadas como exageradas. Poco después, quitarían a Palmer de la banda, comenzando Donald Fagen a ser el vocalista principal de Steely Dan en todo momento.


Al año siguiente, Steely Dan lanzaba su segundo disco, un poco distinto al anterior. Se alejaban de algunas melodias pop que tenía el primero, y pasaban a un mundo mas Jazz.

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Countdown to Ecstasy – 1973

Este disco, Countdown to Ecstasy, sería un poco más arriesgado que el anterior, y además carecería de hits como los dos mencionados anteriormente. En este álbum se destacan impresionantes canciones como la potente y tan alocada Bodhisattva, una de mis preferidas es sin lugar a dudas la preciosa Razor BoyBoston Rag una canción acompañada de una guitarra realmente magnífica, y la canción que termina este disco, King of the World.

El disco fue muy bien recibido en su momento, pero en retrospectiva obtuvo calificaciones perfectas por la crítica especializada.


En 1974, a dos años de su debut, Steely Dan lanzó el disco por el que se ha escrito esta entrada, Pretzel Logic.

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Este disco ganador al mejor álbum del año  por la revista NME y al segundo mejor disco por la revista de jazz Pazz & Jop , abre sus puertas con una preciosa canción, Rikki Don’t Lose That Number. Esta fantástica canción (que se convertiría en el single más vendido de la banda), comienza con un riff de piano en tributo al increible Jazz Messenger, Horace Silver,y su canción Song for My Father. Luego el piano es acompañado por una preciosa guitarra acústica, y luego llega la grandiosa voz de Donald Fagen. Una canción que varía de melodías, con preciosas estructuras de acordes que generan la armonía perfecta. En el estribillo se torna un poco jazzy, y la guitarra eléctrica comienza a sonar, pero realmente marcaría su presencia más tarde en un espectacular solo. Luego de eso, llega un puente precioso y vuelta al estribillo. Una realmente preciosa canción, ideal para escuchar en un buen equipo de audio o con auriculares, para prestarle atención a cada instrumento.

Una vez terminada esta magnífica canción,  tenemos algo con más groove y vientos, la espectacular Night By Night. Las letras de Steely Dan siempre son destacables, pero creo que en este disco se encuentran las mejores. El tema está orquestado de forma perfecta, sonando las guitarras de forma fascinante, acompañando al teclado y los vientos, la voz en el lugar perfecto, es un deleite. Tenemos otro impresionante solo en esta canción, haciendo explotar a la canción.

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Donald Fagen y Walter Becker

Una guitarra acústica abre la canción, pero entra un piano y abre el mundo. Así comienza una canción hermosa como Any Major Dude Will Tell You, de mis canciones preferidas y una de las performances de Fagen cantando que más disfruto. Realmente una oda al alma. En esta canción, como en muchísimas más de Steely Dan, hay que destacar los impresionantes puentes que incluyen en sus canciones.  Esta  es una canción simplemente hermosa.

Una vez terminada, es turno de Barrytown, con versos a un estilo más pop. Con un muy buen acompañamiento de batería, un piano al frente y las guitarras sonando en todo momento, esta es una impresionante canción. Como decíamos antes, hay que ponerle foco a los puentes, esta canción tiene uno realmente precioso, enorme delicadeza para ponerlo; luego de este llega una steel guitar que suena hermoso al fondo, impresionante producción.

Para terminar el Lado A, tenemos un cover de Duke Ellington, dejando en claro la enorme influencia Jazz que tiene Steely Dan, el instrumental llamado East St. Louis Toodle-Oo.

Para esta canción la steel guitar hace sonidos impresionantes para imitar la sección del trombón, y también lo tenemos a  Walter Becker cantando la melodia a través de una talk box para imitar el estilo de trompeta de Bubber Miley. Una vez adentrados en la canción, tenemos un precioso solo de guitarra, con la banda acompañando de forma magnífica, e incluso sumando un pequeño cambio de tempo (que le da un toque espectacular a la canción). Y ya casi al final tenemos un solo de piano que nos lleva a otros tiempos (como la canción misma), un hermoso tributo al gran Duke.

Me parece importante incluir lo que destacó hace tiempo el crítico de música Robert Christgau,quien se refirió a que los solos en este disco son más bien funcionales, en lugar de la típica característica personal o expresiva, ya que forman una parte de la estructura de la música que se está haciendo. Esto es aún más evidente cuando conocemos que la mayoría de los solos son escritos por Donald Fagen.

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Walter Becker junto a Donald Fagen

Para comenzar con el Lado B tenemos otro tributo a un grande del jazz, en este caso a Charlie Parker en Parker’s Band. En este caso, no es un cover, sino más bien una canción inspirada en el artista, con una estructura de riffs que tienen un toque de la música de Parker. Y esto no es todo, sino que la letra nos cuenta de Charlie, y nos invita a tomar un poco de lo que nos ha dado la banda de Parker.

Una vez terminada, tenemos una breve canción de tan solo un minuto y medio, Through With Buzz. Esta canción de piano y vientos acompañando la voz de Fagen, lo que carece en duración lo tiene en riqueza de melodías, es una canción maravillosa, con un estribillo sumamente pegadizo.

De aquí nos vamos a una de las mejores canciones de Steely Dan, y justamente la que da nombre a este disco, Pretzel Logic. Una intro con un piano sintetizado, nos va metiendo en la armonía, acompañada de una banda sonando (como de costumbre) espectacularmente. Más pronto que tarde comienzan los versos de Donald Fagen, y de ahí la canción se va encaminando hacia un estribillo que repentinamente llega junto a unos coros realmente admirables, cerrando con un tan cool “Oh yeah”.

Posterior a esto, cuando vuelve la voz de Fagen para un segundo verso, me recuerda muchísimo a Bob Dylan y su forma de escribir en discos como Bringing It All Back Home o Highway 61 Revisited, diciendo “I have never met Napoleon, but I plan to find the time” (jamás conocí a Napoleón, pero pretendo encontrar tiempo para hacerlo). Luego, nuevamente llega un estribillo con coros, y entonces una sección instrumental muy destacable.

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Entonces tenemos un puente increible, y de vuelta un estribillo (cada uno con una letra distinta, salvo por algunas palabras). Y para ir terminando comienza un outro instrumental espectacular, con un frenético solo de guitarra. Un final perfecto para una canción perfecta.

Después de esta cosa tan increible, llega With A Gun. Yo personalmente siento que esta canción es bastante distinta a las demás del disco en la mayoría de la canción, pero no es algo negativo en lo más mínimo. Una estructura de guitarra muy diferente a las que hemos visto en todo el disco, con una acústica y una eléctrica, que acompañan una canción movediza y sin vientos o un piano al frente. La canción mejora mucho en la segunda mitad de la canción, con una eléctrica hermosa en casi todo momento.

Luego vuelve el piano a tomar protagonismo en Charlie Freak, con una guitarra distorsionada al fondo, generando un efecto más común en bandas progresivas, experimentales o de los géneros space. Es la canción que menos pongo de este disco.

Entonces tenemos el final de este discazo, una espectacular canción para cerrar un espectacular álbum; Monkey In Your Soul. Un fuerte bajo, un riff de piano liderando, vientos al fondo, un sublime solo de guitarra y la magnífica voz de Fagen; todo lo que caracterizó a casi todas las canciones de este disco (solo le falto un mágico puente).


Y así cierra el Lado B, y el precioso disco que es Pretzel Logic. Este grandioso disco tendría un enorme efecto, no solo llevando al estatus de culto a Steely Dan, sino que también dejando la posibilidad de crear este hermoso híbrido entre el pop, el rock y el jazz. La banda siguió aprovechando estas cosas para sus siguientes y magníficos álbumes, entre ellos debemos destacar Katy Lied, Gaucho y principalmente, Aja.

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Postdata: Esta entrada esta dedicada a Walter Becker, quien tristemente se nos fue en septiembre del año pasado.

 

 

The return of the thin white Duke – Un recorrido por la discografía de David Bowie

En el cumpleaños de David Bowie, un recorrido por toda su discografía.

Hoy, lunes 8 de enero del 2018, sería el cumpleaños número 71 de David Bowie.

A raíz de esto, hoy será el primer especial del Blog, haciendo un recorrido desde el peor hasta el mejor álbum de David Bowie (a titulo personal, obviamente).

Entonces, comencemos:

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28 – Never Let Me Down (1987)

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Ya desde la portada uno pierde las esperanzas de que será un gran disco

Este horroroso intento pop europeo de 1987, es definitivamente el peor trabajo de Bowie. Tres años después de otro disco muy bajo, Tonight (sobre el cual nos explayaremos en unos instantes), Bowie intentó cambiar de rumbo, pero sin mucho éxito. Para este álbum incluye a su amigo del secundario, Peter Frampton (que venía de un momento muy bajo en su carrera) y al actor Mickey Rourke haciendo un rap en Shining Star.

Muy pocos fans se atreven a defenderlo, y generalmente es de forma ciega. El propio David años más tarde llamaría estos sus “años Phil Collins” e incluso llegaría a quitar una canción del disco para las ediciones futuras en CD y digitales, esta es Too Dizzy.

El tour Glass Spider fue un poco mejor que el paupérrimo disco, pero no es mucho decir.


27 – David Bowie (1967)

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Si uno escuchara este debut de 1967, jamás imaginaría que este músico terminaría siendo lo que es. Un álbum con pop inglés que parecería ser parte de un programa infantil, realmente no tiene prácticamente nada llamativo.

El sonido es Small Faces pero sin potencia o mucha onda.

De lo más remarcable es que aquí está The Laughing Gnome, considerada por muchos la peor canción del artista. (Dato curioso: Para un tour durante el 90, donde los fans podían votar a través de SMS  qué canciones querían que él toque, la más votada fue esta … y no la toco)


26- Tonight (1984)

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Después del impresionante disco que fue Let’s Dance en 1983, las cosas parecían ir encaminadas para una nueva transformación de Bowie, explotar las buenas cosas que había hecho junto a Nile Rodgers (Guitarrista y mente detrás de Chic), pero en sus propias palabras:

(El disco) fue un intento de mantener mis manos dentro de esto, mantener la audiencia que había generado Let’s Dance.

Este disco sería muy exitoso en ventas, llegando al primer puesto del Chart en el Reino Unido, pero un gran fracaso en cuanto a las criticas.  Se nota que no se encontraba muy inspirado, o diagramo el álbum muy apurado, ya que la mayoría del disco son covers:

  • Una decepcionante versión de God Only KnowsThe Beach Boys.
  • Una versión reggae de la canción de Iggy PopDon’t Look Down y una versión banal de la canción que habían hecho juntos para Lust For LifeNeighborhood Threat.
  • Otro tema que había escrito junto a Iggy, pero haciendo un dueto con Tina Turner, Tonight de Lust For Life.
  • Un cover de Chuck JacksonI Keep Forgettin.
  • Para el disco recibió también otras ayudas de Iggy, componiendo juntos Tumble and Twirl y cantando juntos Dancing with the Big Boys.

Como podemos ver, solamente escribió dos de las nueve canciones que hacen Tonight. Por lo menos, esas dos son bastante buenas, Loving The Alien (la cual mejoraría aún más en la Reality Tour) y el clásico Blue Jean.


25 – Pin Ups (1973)

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Este álbum de 1973 contiene solamente covers de los iconos para David de la década del 60. Las selecciones son buenas, incluyendo a The Who, Them, Pink Floyd, The Kinks, The Yardbirds, entre otros; pero el resultado no es del todo satisfactorio. Se destacan arriba I Can’t Explain Sorrow,  pero se siente que trabajo demasiado en el disco, al punto de ir deformando lo bueno que tenían estas canciones.

Un disco bastante decepcionante considerando el genial tracklist que tiene.


24 – Tin Machine II (1991)

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Se abre la década del 90 para David Bowie junto a la banda que lo acompañó en su travesía con Iggy Pop en Lust For Life, pero con un álbum realmente deja que desear.

El primer disco de Tin Machine no había sido algo increible, pero tenía bastantes cosas positivas (aún más en comparación a Tonight y Never Let Me Down), pero este disco fue un paso para atrás. A pesar de no ser “inescuchable”, el trabajo terminó siendo aburrido y fue asesinado por la crítica.

Poco después del lanzamiento, la banda rompería para siempre.


23 – Black Tie White Noise (1993)

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Si empezas a escuchar Black Tie White Noise, te vas a preguntar: ¿Por que esta tan abajo en la lista? Segui escuchando… el disco se torna sumamente repetitivo, principalmente las bases de batería. Eso sumado a las trompetas de jazz, las cuales quedan bien en pocos temas (aportan muy poco en la mayoría). Aún así, es un enorme “comeback” comparado a los discos de finales del 80, y un cambio de todo lo que fue Tin Machine.

A pesar de tener algunos tracks rescatables, como un muy buen Looking for Lester y Jump They Say, el disco cae en un sonido típico de la época y bastante aburrido.


22 – The Buddha of Suburbia (1993)

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Este álbum, en parte creado como soundtrack para la serie de BBC con el mismo nombre, pero el resto es música que hizo Bowie, es en relación a la experiencia de trabajar en la serie. Lo positivo del disco es que se nota que está haciendo lo que quiere, experimenta y  crea algo interesante. Aún así, queda en el camino el disco, teniendo muy pocos temas realmente destacables. Es un disco que uno rara vez va a re-escuchar.


21 – Tin Machine (1989)

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El último trabajo de Bowie antes de cerrar la década del 80 habrá sido un alivio para sus fans. Distanciándose de sus horribles dos discos anteriores, forma un grupo bastante bueno con los músicos que colaboraron en sus trabajos acompañando a Iggy Pop.

El disco es un trabajo bastante bueno y adecuado a la época, no termina de ser un gran disco, pero es bastante positivo. Son destacables espectaculares temas como Heaven’s In Here, Video Crimes, I Can’t Read, Under the God, Sacrifice Yourself, y el particular cover de Working Class Hero (John Lennon).


20 – 1.Outside (1995)

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Después de Black Tie White Noise, David decidió reunirse con un viejo colaborador, el gran Brian Eno. El disco es una suerte de obra conceptual, donde el track homónimo es más que destacable, también Hallo Spaceboy, The MotelI’m Deranged y el fantastico final Strangers When We Meet.

Aún así, el disco por momentos cae en una enorme capa del sonido industrial, y no queda encaminado como al menos yo siento que debería. Es un gran proyecto, pero pudo ser mejor viniendo de estas dos bestias.


19 – Heathen

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Aquí abre la década del 2000, comienza con Heathen. Uno de los trabajos más vanguardistas que realizó Bowie.

Una apertura inmersiva con Sunday, David cantando de forma espectacular y la música de a poco adentrándose. Después llega uno de los mejores tracks del disco, Cactus, seguido de un precioso Slip Away, Slow Burn y Afraid. La segunda mitad del álbum no la disfruto tanto, pero cierra perfecto con Heathen (the rays).


18 – Earthling (1997)

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Este segundo viaje al mundo industrial que toma Bowie en 1997 (posterior a Outside) creo que es su mejor trabajo en el género. Comenzando por su track inicial, Little Wonder, una preciosa y muy potente canción . Sumado a impresionantes temas como: Battle For Britain (The Letter), Seven Years In Tibet (mi preferido), un track increible y al frente al estilo Nine Inch Nails, The Last thing you should do y el tan recordado hit I’m Afraid of Americans.

Un disco a veces pasado por alto, pero muy importante en la trayectoria artística de Bowie. Además de que marco uno de sus los looks visuales más impactantes de el desde la década del 70.


17 – Lodger (1979)

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Se que será un tanto polemica esta decisión, pero considero en este eslabón a Lodger, el último álbum de la trilogía de Berlín.

Lodger abre sus puertas con una de las mejores performances vocales de David Bowie, una preciosa canción como Fantastic Voyage. Tristemente, esto es una montaña rusa, porque pasa de una de las mejores canciones a una de las peores, African Night Flight (que a pesar de ser defendida por algunos, yo no puedo escucharla). Le siguen dos canciones muy por debajo del estándar Bowie, Move on Yassassin. Luego levanta nuevamente con Red Sails, DJ, Look Back in Anger, y Boys Keep Swinging. Le sigue una un poquito tediosa Repetition. El álbum cierra con un último tema que es el primero con verdadera reminiscencia a la trilogía de Berlín, Red Money, siendo una versión distinta de Sister Midnight, canción que hizo para la obra maestra de Iggy Pop, The Idiot.

Muchas de las canciones del álbum son buenas, pero no son algo memorable.


16 – …Hours (1999)

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Se finaliza el milenio para David Bowie con un disco que (gran parte de) la crítica golpeó en su momento, pero al que realmente adoro, Hours. Un título muy interesante, con canciones memorables como la encantadora Thursday’s Child, la tan cool Something in the air una preciosa caricia al corazón (acompañada de una espectacular guitarra muy de fondo y una sublime melodía), una canción relajada y acústica como Survive.

El disco también incluye un espectacular tema como If I’m Dreaming My Life (que tranquilamente podría estar en su albúm del 2003, Reality), la preciosa Seven (otra canción con gran impacto a las emociones, con un muy buen juego de voces) e incluso una bomba como The Pretty Things Are going to Hell, cambiando del todo el tempo del disco (para el cinéfilo atento, esta canción está en la película Stigmata).

Realmente no comprendo el maltrato que ha recibido por muchos fans este gran disco.


15 – Let’s Dance (1983)

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Un salto comercial lleno de gracia, eso fue Let’s Dance. Después de una obra maestra como Scary Monsters, el salto de este disco se nota que es por motivos comerciales; pero aún así, el trabajo junto a Nile Rodgers como productor y Steve Ray Vaughan en la guitarra, sacan lo mejor de este lado pop de Bowie.

Con impresionantes y memorables canciones como Modern Love, Let’s Dance, China Girl (una versión mucho más cool que la desgarradora versión original que Iggy Pop incluyo en The Idiot) y Cat People. El álbum es muy bueno, a pesar de que el resto de las canciones mucho no se destacan.

Posterior al disco, lanzo el tour Serious Moonlight, una gira muy buena; pero que aún así, son más destacable los ensayos del tour (existe un bootleg llamado Dallas Moonlight) donde Steve Ray Vaughan esta como guitarrista (tristemente no participo del tour, ya que su representante exigió un sueldo mayor para el guitarrista de Texas).


14 – Reality (2003)

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Luego de Heathen, Bowie volvió a grabar y lanzó el que sería su último álbum en mucho tiempo, Reality. Distanciandose del complejo sonido de su predecesor, tomó el camino hacia un álbum más en formato de canciones. Su primer tema fue el primer single del disco, New Killer Star, un comienzo que dejaba en claro que el sonido del disco sería muy distinto del que veníamos en Heathen.

El álbum continúa con un clásico tema de los Modern Lovers, Pablo Picasso, versionado de forma sumamente distinta a la original (y muy genial). El disco nos mete en una atmósfera relajante, con Never Gets Old y The Loneliest Guy. Incluye temas que muchos han pasado por alto, como la preciosa Days, Try Some, Buy Some y ni hablar el espectacular outro con Bring Me The Disco King.


13 – Diamond Dogs (1974)

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Tras separar para siempre a las Spiders From Mars, el grupo con el que había llegado a la máxima fama (y constantemente apoyandose en el impresionante Mick Ronson), David Bowie tenía que empezar de cero, y justamente eso hizo con este disco de 1974.

Siendo en gran parte una obra conceptual alrededor de la novela 1984 de George Orwell, este disco tendría una dosis de rock n roll y soul. Todo comienza con un pequeño monólogo situándonos en un mundo destrozado y post apocalíptico, hasta que quiebra con un riff espectacular que da pie a Diamond Dogs. Este fantástico tema, que originalmente comenzó como un chiste imitando a los Rolling Stones, es algo sumamente pegadizo y que no podes saltear. Después de rock n roll puro, salta hacia un increible medley mezclando algo de soul, teatralidad y vientos, Sweet Thing/ Candidate/ Sweet Thing Reprise. Un conjunto de imágenes increíbles en las letras de Candidate, hacen de este uno de los mejores tracks del disco, además de un que va tomando velocidad y fuerza, hasta romper en un saxo con el comienzo del reprise de Sweet Thing.

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Halloween Jack – 1974

Su personaje del álbum, Halloween Jack, aparecería más que nunca en la siguiente canción, y el clásico single de este disco, Rebel Rebel.

Allí cierra el Lado A. El segundo abre con la canción acompañada de un piano al frente, Rock n Roll With Me.  Luego de esa balada, llega un órgano para dar pie a We Are The Dead, una espectacular canción para dar pie a una serie de canciones muy distintas entre sí.

Llega el funk con la genial 1984, un track con una banda de fondo que suena espectacular. Luego el R&B con una de las mejores canciones del disco, Big Brother, dando pie a la finalización del disco.

Una vez terminado este tema, llega el psicodélico final con Chant of the Ever Circling Skeletal Family, dándole un corte a este tan variado álbum.


12 – David Bowie/Space Oddity (1969)

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Luego del feo debut que hemos criticado tanto al comienzo, Bowie creo un disco completamente distinto, alejándose hacia una dimensión mezclando el folk, la psicodelia y la poesía.

Space Oddity se convertiría en icónico con la canción que le da nombre y abre su disco, una de las composiciones más famosas de Bowie hasta hoy en día. El disco también incluye clásicos como Unwashed and Somewhat Slightly Dazed y la tan triste Letter to Hermione. Además, un track con grandes toques progresivos, y una impresionante letra, la muchas veces olvidada, Cygnet Committee (una canción de diez fascinantes minutos, que se encarga de cerrar el lado A).

El lado B abre sus puertas con Janine, una canción despejada, un poco simple y repetitiva. Luego sigue An Occasional Dream y uno de los mejores temas del disco, Wild Eyed Boy from Freecloud, brillantemente orquestada por Tony Visconti (productor de la gran mayoría de la obra de Bowie).  Sigue una linda canción al estilo “fogón”, God Knows I’m Good, algo simple pero que entra bastante bien en el álbum. El cierre del disco es similar al del lado A, una espectacular canción de larga duración con algunos toques progresivos, en este caso, Memory of a Free Festival.

Este disco dejó en claro que David Bowie era un músico sobre el cual había que estar atentos, además de que fue uno de sus mejores trabajos poéticos.


11 – Aladdin Sane (1973)

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Sin lugar a dudas, la imagen más famosa de David Bowie, la carta de presentación a este extraño y fascinante disco.

Aladdin Sane sería el último álbum de la etapa más glamurosa de David Bowie. Comenzando con Watch that man, el álbum parecería ser más de ese rock n roll potente al estilo Suffragette City que nos había dado The Rise and Fall of Ziggy Stardust, pero apenas termina la canción, esa idea se va muy lejos. Un piano jazzy aparece repentinamente, y da lugar a uno de mis temas preferidos, Aladdin Sane.Un mix de preciosa poesía, y estribillos alocados.

Después de ese increible track, sigue una canción dulce como Drive-In Saturday, tierna y relajante, con Bowie cantando de forma hermosa, y unos coros geniales para la última parte (acompañada de un espectacular saxo). Le sigue un riff espectacular, abriendo la puertas a la poética Panic In Detroit, un viaje revolucionario en el caos de finales del 60 en Detroit. Entonces llega el cierre del lado A con una de sus mejores canciones, Cracked Actor. Esta bestial canción, llena de glamour y rock, se convertiría en uno de sus más grandes clásicos, jugando con los vicios y el lado oscuro dentro del ambiente de la fama.

El lado B comienza con una canción de la cual conozco muchos fans que la adoran, pero que realmente no me toca, Time. Esta canción sumamente teatralizada parece inspirada por otra canción que solía hacer en los tours de esta época, My Death (originalmente titulada La mort y compuesta por uno de los músicos que Bowie más admiraba, Jacques Brel). Aún así, el formato de la canción es espectacular y la conexión entre Mike Garson y Mick Ronson (piano y guitarra respectivamente) hace de esta canción algo muy bueno). A esto le sigue teatralización, pero un poco menos dramática, The Prettiest Star, una canción bastante dulce con Bowie cantando precioso.

Luego llega el rock n roll de vuelta a este disco, a base de un cover de los Rolling Stones, una versión no muy llamativa de Let’s Spend the Night Together. Luego una canción con una armónica que le da una distinta textura al disco, The Jean Genie, un tema fantástico que le da aún más energía al álbum. Luego de tantas vueltas distintas, el disco finaliza con una impresionante canción que toca el alma, Lady Grinning Soul. Resulta muy complicado intentar explicar o catalogar esta canción, por eso simplemente recomiendo escucharla (aún mejor si es habiendo escuchado el disco en su totalidad). Sin lugar a dudas, este último debe ser el mejor tema del lado B, algo precioso con un piano muy bello, guitarras mágicas, incluso la acústica con un toque de flamengo. El espectacular bajo de Trevor Bolder hace su mejor aparición en el disco, y se concluye el disco de la mejor manera posible.

Un final perfecto para la tan fascinante etapa glamurosa de David Bowie.


10 –  “Heroes” (1977)

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Empezamos el top 10 con un impresionante disco, el segundo de la trilogía de Berlín, “Heroes”. El álbum abre con la impresionante y pegadiza Beauty and the Beast, una impresionante canción que arranca con todo. Seguido a esto, viene con sintetizadores potentes Joe The Lion, un muy buen track, pero con un estribillo un poco aturdidor. En tercer lugar llega probablemente la canción más famosa de David Bowie, Heroes. Sobre este clásico no se puede agregar mucho, por eso mismo seguimos con Sons of the Silent Age, una canción con sonidos impresionantes de Brian Eno, acompañando a un Bowie narrativo, que después se permite gritar. Uno de los mejores temas del disco, y uno que mucha gente pasa de largo.

El Lado A cierra con una de las mejores canciones, la espectacular Blackout, donde dejan que los sintetizadores lideren una canción impresionante y única.

Luego comienza un Lado B mucho más experimental, con canciones como V-2 Schneider,  jugando mucho con los sonidos e instrumentos.  Luego viene la hermana de Warszawa (track del álbum anterior, Low), Sense of Doubt. Posterior a esto llega el relajante ambient con Moss Garden. Luego, sigue la experimentación con la oscura Neuköln, liderada por sintetizadores y los cortes de un saxofón muy potente.

Finalmente, este impresionante disco llega a su fin con una canción en formato más normal, The Secret Life of Arabia. Una canción con un gran groove del bajo, sintetizadores como en todo momento y una muy particular voz de David Bowie.

Y así cerraba este álbum 100% reflejo de la escena de Berlín, y grabado en su totalidad en la capital alemana.


9 – Station To Station (1976)

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Se escucha el sonido de un tren, muy fuerte aturdiendonos, entonces comienza un repetitivo piano, y junto a esto, van apareciendo los instrumentos, hasta tomar una melodía. Esta melodía se repite y repite, hasta que eventualmente llega un coro, “el regreso del delgado duque blanco“. Así comienza la canción que da título a este disco, Station to Station. Una impresionante canción de 10 minutos dividida en distintas secciones y con una letra impresionante, fiel reflejo de uno de los peores momentos de David Bowie (tanto emocional como con los narcóticos), con frases como “no son los efectos secundarios de la cocaína, creo que debe ser amor

Una vez terminada esta odisea, comienza un clásico, Golden Years, una canción con mucho groove y el blue eyed soul de su álbum anterior (Young Americans). Luego de este clásico, llega una linda canción liderada por un teclado, Word On a Wing, con una impresionante letra, y en la segunda mitad de la canción, un gran trabajo vocal de David.

Allí cerro el Lado A, y el B arranca con una canción muy energética, TVC 15. Luego llega un enorme groove y algo de funky con la espectacular Stay, con las enormes guitarras de Carlos Alomar y Earl Slick. Finalmente, este impresionante disco concluye con una espectacular versión de Wild Is The Wind, muy tranquila y sacando Bowie su mejor lado crooner. Esta canción es preciosa, y realmente llena el alma, aunque creo que la extendieron demasiado para compensar la corta duración del disco (37 minutos, pero con esta canción durando 6 minutos).

Un disco increíble del que tristemente David ha contado en entrevistas, que no podía recordar prácticamente nada del periodo en que lo grabó; así de afectado estaba por las drogas.


8 – ★ / Blackstar (2016)

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Lanzado en su cumpleaños número 69, hoy justamente dos años de eso, Blackstar muestra a David Bowie nuevamente cambiando del todo su mundo músical.

Un estilo de jazz muy particular, mezclando cosas de la psicodelia space, es algo muy muy interesante para escuchar. El track abre con una canción de casi diez minutos, Blackstar. Esta canción es la más extraña del disco, y tiene una poesía para la libre interpretación.

Después aparece un track bastante distinto y magnifico, ‘Tis a Pity She Was a Whore, una canción donde por muchos momentos se siente que la música va por un lado y la voz por otro, una canción espectacular con mucha potencia y experimentación.

Le sigue un track muy fuerte hoy en día, ya que dada su muerte pocos días después de lanzar el disco, notamos que era claramente una referencia a que sabía que iba a ser así. La canción Lazarus es probablemente la mejor del disco, con una letra desgarradora, una base ritmica espectacular y las guitarras sintetizadas, vientos y órganos dándole variedad a todo.  Además, un final con la música lentamente apagándose, hasta desaparecer.

Para salir de esto, llega el ritmo imparable de la batería en Sue (Or in a Season of Crime), canción que en primer lugar apareció disponible en la compilación Nothing Has Changed. La repetitiva guitarra forma una atmósfera muy tensa, es una canción muy poderosa, con acompañamientos espectaculares.

Luego llega la tan extraña Girl Loves Me, la canción que menos disfruto del álbum, pero aún así es algo más que llamativo-

A esto le sigue Dollar Days, una de las más bellas canciones del disco, realmente preciosa. Preciosa letra y una armonía muy bella, con un saxofón delirante.

Finalmente, el álbum cierra con una preciosa canción como I Can’t Give Everything Away, muy distinta a la tensión del disco, sino algo más relajado, cerrando a la perfección el disco, y la carrera, de David Bowie.


7 – The Next Day (2013)

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Luego de 10 años sin grabar, finalmente apareció nuevamente David Bowie con este fascinante disco. Su primer single, y la primer canción nueva de David Bowie en justamente 10 años, Where Are We Now? Apareció en el día de su cumpleaños, 8 de enero, hace 5 años.

Más tarde sería lanzado el álbum, con unos 6 primeros tracks impresionantes, comenzando con The Next Day, una potente canción que marca un regreso impresionante de Bowie, y con la tan memorable frase “here I am, not quite dying,” (aquí estoy, no precisamente muriendo). Luego viene Dirty Boys, con un sonido muy particular e inmersivo, con un estribillo que muestra la capacidad de cambiar las canciones de Bowie. En tercer lugar llega uno de los mejores tracks del disco, The Stars (Are Out Tonight), una impresionante canción que fue un aire muy fresco para el 2013, algo muy bueno e interesante. Sigue Love Is Lost, jugando mucho con la música electrónica y dejando en claro que este será un disco sumamente variado, una canción realmente impresionante y que ha tenido remixes más que bueno.  En quinto lugar llega la primer canción que nombramos, una daga al alma y un recorrido por sus días en Berlín, Where Are We Now?. Hablamos de las seis primeras canciones, y esta es la sexta, la excelente Valentine’s Day, una balada un tanto extraña y muy linda, una bella canción.

Otras canciones bastante particulares e interesantes para mencionar son I’d Rather Be High, un track con un sonido muy distinto a todo lo que estamos acostumbrados, también How Does The Grass Grow?, una de mis canciones y letras preferidas de su discografía.

A quienes no lo hayan escuchado con atención, les recomiendo prestarle oreja nuevamente a este impresionante álbum, lleno de letras fascinantes, muchas temáticas y una experiencia impresionante.


6 – Scary Monsters (And Super Creeps) (1980)

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En 1980, David Bowie se dio el lujo de tener el álbum con mejores miembros de toda su carrera. La banda de base eran Dennis Davis en percusión, George Murray en el bajo y Carlos Alomar en guitarras; pero los invitados fueron nada más ni nada menos que Robert Fripp (King Crimson), Pete Townshend (The Who) y el gran Tony Visconti (quien además produce el álbum).

El álbum comienza con ruidos variados y extraños, entonces comienza la banda a sonar, y luego comienza una mujer a hablar en japonés, hasta que aparece David gritando desaforadamente. Así inicia It’s No Game (No. 1), y da pie a Scary Monsters. Este impresionante álbum tiene un gran sello de Robert Fripp para sonidos impresionantes, y una nueva exploración en el sonido de David Bowie después de la trilogía de Berlín. Este es definitivamente uno de los mejores temas de Bowie.

A esto sigue Up the Hill Backwards, una canción que canta la banda en conjunto, unos instrumentales espectaculares, una fina guitarra y un bajo apareciendo por momentos al frente de forma genial, pero no soy muy fanatico del formato en que ponen las voces para esta canción.  Pero esta armonía es quebrada cuando comienza la canción que da nombre al álbum, Scary Monsters (And Super Creeps). Otro de los tracks con gran influencia de Robert Fripp, le da una estetica impresionante y fascinante. La canción tiene partes de guitarra donde Fripp hace unos puentes impresionantes, además de en todo momento dejar su sonido.

Una vez terminada, comienza un clásico, Ashes To Ashes, con el teclado y bajo liderando la preciosa canción. Una canción mágica que retoma algunas cosas del clásico de 1969, Space Oddity, un hermoso track.  Luego se corta la armonía con una canción rara, mezclando elementos del proto industrial de Fripp con un poco de funky y groove, haciendo Fashion.  Así cierra el Lado A.

Damos vuelta el vinilo, y nos encontramos con Teenage Wildlife, una preciosa canción con una cariñosa letra y David cantando de forma impresionante. Una canción muy linda, de las mejores. El ambiente se pone tenso con el comienzo de una canción muy distinta a la anterior, Scream Like a Baby. Este track es muy oscuro, y potente, más allá de un estribillo un poco más normal. Después de esta canción, llega Kingdom Come, una canción no muy destacable del disco. Luego aparece la colaboración junto a Pete TownshendBecause You’re Young, una muy buena canción con una base rítmica muy buena, y la guitarrista del muchacho de The Who a full en el fondo en todo momento.

Y entonces llega el final, y el fin es como el comienzo, o al menos un poco parecido. El álbum cierra con It’s No Game (No. 2), una versión más tranquila del primer tema del disco, pero igual de impresionante que la primera. Una forma genial y muy al estilo Roger Waters comenzar y cerrar con una misma armonía.

Un álbum espectacular, y con un sonido impresionante como para comenzar esta nueva década.


5 – The Man Who Sold The World (1970)

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El tercer disco de la carrera de David Bowie, The Man Who Sold The World, marcaba un antes y un después en su carrera, incorporando el rock n roll, el look glam y a las arañas de marte (a excepción de Trevor Bolder, cuyo rol en el bajo fue tomado por Tony Visconti en este disco).

Me imagino la sorpresa que se habrá llevado el fanático del folk quien compro este disco en 1970, no abría con una guitarra acustica y la voz dulce de David, sino con una guitarra eléctrica algo distorsionada, seguida después por un potente bajo y una voz aguda de Bowie en The Width of a Circle. No les dio folk, pero si les dio enorme poesía en una aventura de 8 minutos. Mick Ronson dejaba en claro que iba a marcar su presencia junto a Bowie, haciendo un solo espectacular solo para culminar las buenas cosas que ya venía haciendo en la canción.

Una vez terminada esta maravillosa canción, llega All The Madmen, una maravillosa canción, con grandes toques de producción, y eso sumado a la maravillosa guitarra de Mick Ronson, y el increible sonido de la banda. A esto sigue la fascinante Black Country Rock, con una guitarra al mango de Mick, y un bajo de Tony Visconti que marca un groove impresionante que lleva la canción.

Para cerrar el Lado A, tenemos After All, una canción preciosa con coros magníficos, una letra increible y un precioso saxofón que incorpora el propio David. Además, sonidos que claramente marcaron la escena goth que vendría unos años más tarde.

El Lado B inicia con Running Gun Blues, una canción distorsionada y potente, con una muy buena letra. Luego llega a traves de un fade in, Saviour Machine, una canción similar a la anterior, muy conectadas una con la otra. Luego aparece una canción que tranquilamente podría ser de la discografía de bandas más pesadas, como Deep Purple o Led Zeppelin, a espectacular She Shook Me Cold, una de las tantas canciones que son pasadas por alto de este impresionante disco.

Entonces llega la impresionante canción que da nombre al disco, The Man Who Sold The World. Una enorme letra, un riff sumamente pegadizo, un bajo potente, la acústica acompañando y sintetizadores geniales; prácticamente todo lo que representa este impresionante álbum. Después de este impresionante viaje que tuvimos, el disco cierra con una fascinante canción como The Supermen.

Uno de los mejores discos en cuanto a poesía de David Bowie, una obra más que admirable. Podría tranquilamente ser el disco con sus mejores letras, un trabajo impresionante, más aún considerando que es la primera vez que se mete en el mundo del rock y el eléctrico.


4 – Young Americans (1975)

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A pesar de haberse alejado de las Spiders From Mars (Mick Ronson, Trevor Bolder y
Mick Woodmansey), Bowie había mantenido gran parte de su lado glam en Diamond Dogs, pero ahora realmente hacia un nuevo horizonte. Con la incursión de Carlos Alomar (quien sería uno de los socios de Bowie por mayor tiempo),  David Sanborn en el saxo, unos muy buenos coros con un joven Luther Vandross en ellos, e incluso la participación de John Lennon, el disco es  realmente algo completamente distinto.

El álbum comienza con el track que le da su nombre, Young Americans“, comenzando con unos beats de la batería para que luego un saxo lidere, hasta que aparezca el blue eyed soul (soul de ojos azules) personificado en este chico inglés. Una preciosa canción, para darle inicio a un fantástico disco. Una vez terminado este opening, tenemos a Win, un soul de tempo lento, con unas bateria relajante y la preciosa guitarra de Carlos Alomar. La canción toma un ritmo un poco más rápido para un estribillo muy bueno.

Un groove mas funky aparece, y consigo Fascination, un track que deja en claro que Bowie puede hacer un soul fantástico. Los coros están trabajados de forma genial, y la voz del duque queda increible en esta canción. Una vez terminada, un breve beat de la batería da pie a que la guitarra y el órgano guíen a una preciosa canción con el mejor sonido de la música negra de la época. Luego de una breve aparición del saxo de Sanborn, aparece una voz cool de Bowie, alternando con un agudo precioso. Right es probablemente la mejor canción del álbum, incluso tiene un precioso y breve solo de guitarra. Con este fantástico cierra el primer lado del disco.

El Lado B inicia con una hermosa canción, Somebody Up There Likes Me. Al igual que a lo largo de todo el disco, la voz de David es impecable, y los instrumentales dan la sensación de que lo mejor del soul está presente en este disco. Corta un poco con el sonido del álbum para este cover del clásico de John Lennon con The Beatles, Across the Universe. El juego de voces grabadas que hace el duque en esta canción es impresionante, haciendo una versión increible.

Una vez terminado, inicia una preciosa canción, Can You Hear Me, una tierna balada soul que podría parecer una composición de Smokey Robinson. Y finalmente, se da lugar a un tema más movido, mezclando un impresionante groove del organo y unas guitarras espectaculares; además, John Lennon entra en escena. Fame es una canción que no nos sorprende tanto porque ya estamos acostumbrados a escucharla, pero la estructura es maravillosa, y la forma en la que canta Bowie con los coros de Lennon es algo realmente único.  Y así termina uno de los mejores discos del soul y de la carrera de David Bowie.

Si te gusta la música negra al estilo Motown o David Bowie, este definitivamente es un álbum imperdible para vos.

3 – Hunky Dory (1971)

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Luego del impresionante The Man Who Sold The World, David Bowie quería seguir empujando y crear nueva música. La inclusión de Mick Ronson en el álbum anterior le sería una ayuda fundamental para estos años siguientes, colaborando en la creación de estos discos que estaban por venir. El disco comienza con un clásico pop, Changes, una canción que es muy difícil que no hayas escuchado antes. Una vez terminada, un piano abre hacia una preciosa canción llena de poesía, Oh! You Pretty Things, algo realmente maravilloso, cuyo final es justamente el comienzo de la maravillosa Eight Line Poem. Una canción breve, pero con una perfecta sintonía entre la tan linda guitarra de Mick Ronson y el piano de Bowie, y un poema de 8 líneas realmente encantador.

Luego de esa maravillosa canción, el piano sigue siendo el centro de atención cuando comienza una de las canciones más famosas y única que ha hecho Bowie, la increible Life on Mars?. Esta canción entre una poesía fascinante y un sonido diferente al resto de las canciones que estamos acostumbrados a escuchar (no solo de este artista, sino en general) la hacen algo sumamente remarcable.  Una vez terminada esa tan fuerte canción, aparece una canción con estilo similar al del primer disco, un pop ingles un poco infantil y amigable; la canción es Kooks. El track al final hace un fade off, desvaneciendo, para que una guitarra acustica de pie a Quicksand, un folk bastante oscuro. Pronto un piano hace entrada, y con el, una banda sonando hermoso para la canción. Realmente es un track mágico Quicksand, y un muy buen cierre al primer lado de este disco.

El segundo lado comienza con una canción, al igual que Kooks, similar al primer disco. Fill Your Heart tiene aires de ese pop ingles barroco del que hablamos anteriormente, aunque hay que aclarar que en ambos casos son mejores que cualquier tema del otro disco. Luego ruidos extraños dan inicio a una charla entre una persona del estudio y David, sobre como se pronuncia Warhol, y esto es “Andy Warhol take 1″. Esta canción es bastante buena, acústica y con juegos de voces, un gran tributo a Andy, tristemente para David, a el no le gusto mucho, al punto que cuando se la presento y le pregunto que le parecía, Warhol le respondió “que lindos zapatos tenes puestos David”.

Luego de ese tributo a Warhol, llega Song for Bob Dylan, “heart this Robert Zimmerman, I wrote this song for you, about a strange young man called Dylan” (escucha esto Robert Zimmerman, escribí esta canción para vos, acerca de un extraño hombre llamado Dylan), así abre su canción David Bowie, utilizando el nombre real de Bob Dylan. La canción es es muy buena.

Luego sigue otro tributo más a otro icono para Bowie, Queen Bitch, dedicada a uno de los miembros de The Velvet Underground, Lou Reed. Esta canción intenta hacer un sonido similar al estilo de Velvet, al punto que el riff de Mick Ronson intenta imitar a Sweet Jane del disco Loaded (donde Velvet Underground ya era más bien Lou Reed, que la sublime banda que conocíamos.). Una vez terminado este glam rock, arranca una acústica, llevando a un final al estilo de The Man Who Sold The World con Supermen,  pero en este caso la canción es The Bewlay Brothers. Una preciosa canción que va sumamente relajante, pero con un estribillo explosivo, con agudos emocionantes de Bowie. Este es un final increible, y perfecto como para este impresionante álbum.

¿Que tienen que ver Andy Warhol, un cactus, los niños que vuelven locos a sus padres, Himmler, Crowley , Mickey Mouse, marineros peleando en una sala de baile y Bob Dylan? Todos habitan la poesía de este impresionante fascinante disco.

Vale remarcar el trabajo orquestal que realizó Tony Visconti  en este disco es algo fundamental, y que sin eso no sería lo mismo.


2 – Low (1977)

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David Bowie estaba tan inspirado en la década del 70, un momento en el que no se cansaba de grabar y crear cosas fascinantes, que después del muy buen Station To Station, al año siguiente lanza dos de los mejores discos de su carrera, Low y “Heroes”.

Esta obra maestra abre sus puertas con un increible instrumental, Speed Of Life, que es un cambio enorme de lo que se vio en Station to Station un año antes. Más pronto que tarde notamos que este cambio es para el disco entero, no solo esta canción, ya que comienza Breaking Glass, poesía muy extraña (y un tanto demente) acompañada de un bajo fantástico de George Murray y sintetizadores que aparecen de forma repentina en la canción. Se escucha un caos similar a un Trout Mask Replica con sintetizadores, eso marca el inicio de What In The World, una canción que tiene a la banda tocando muy bien, y las tan buenas voces de Iggy Pop y David Bowie, pero con ruidos muy fuertes de las maquinas que utilizan, alienando un poco al oyente de forma intencional.

Por lo menos tenemos un enorme relax una vez terminada esa canción, llega la preciosa Sound and Vision, una de las canciones más hermosas que algunas vez escribió. La guitarra tan clara de Carlos Alomar acompañada de la rítmica de Ricky Gardiner, una percusión perfecta de Dennis Davis y los sintetizadores de fondo (que marcarían un antes y un después para incontables bandas). Luego llega la preciosa voz de David, cantando cosas sin mucho sentido, pero que hacen de la canción algo increible. Como tantas veces a lo largo de su discografía, esta canción juega mucho con el efecto de que el mismo cante sus coros con distintas voces. Esta increible canción se nos esfuma demasiado rápido, pero desde su fade off surge otra de las mejores canciones del disco, Always Crashing In The Same Car (recomiendo escuchar la versión en vivo en el BBC Theater del 2001), una relajante canción que quiebra con un impresionante solo que da camino a su fin. Una vez terminada, surgen una guitarra acompañada de un potente piano, y dan inicio a otra enorme canción, Be My Wife. Con frases como “I’ve lived all over the world, I’ve left every place” (he vivido a lo largo de todo el mundo, he dejado cada lugar), esta es una de las canciones con poesía más normal dentro del disco, y Bowie ha aclarado en múltiples ocasiones que es una de sus canciones preferidas.

Una vez terminada con  un fade off, comienza un track instrumental que cierra el primer lado del disco, A new career in a new town. Uno puede notar la enorme influencia en este tipo de tracks, de bandas como Neu, KraftwerkLa Düsseldorf, la escena alemana había marcado el camino para Brian Eno y David Bowie.

El lado B comienza con un semi-instrumental que intenta reflejar la visita de hizo a Varsovia en 1973, con sonidos impresionantes creador por Brian Eno, hasta que pronto llega la voz de Bowie, imitando música Polaca. Este segundo lado del disco es mucho más íntimo, trabajando mucho con lo instrumental, haciendo sonidos rara  vez vistos en la música occidental, más aún en esa época. Todas estas palabras toman aún más sentido con la segunda canción de aquí, Art Decade. Una vez terminado,le sigue la tan extraña Weeping Wall, una de las canciones que más me dificulta poner del disco, pero realmente es fascinante, entre la guitarra el estilo Fripp al fondo, y la armonía que se repite en todo momento; eso sumado a unos coros que generan una sensación muy extraña. Finalmente, el disco cierra con una preciosa canción, una muy profunda, Subterraneans. Esta canción intenta reflejar el sufrimiento de la gente que quedó varada en Berlín del Este durante la guerra fría, intentando Bowie representar “los recuerdos de lo que algunas vez fue” con los saxofones de este impresionante final.

Lo más maravilloso de Low, es su capacidad de generar un universo para nosotros cuando lo escuchamos, nos hace imaginar los lugares que intenta representar, es un álbum que nos hace vagar por su interior durante 40 minutos.


1 – The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The spiders From Mars (1972)

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Y finalmente llegamos al número uno. La mayoría de los críticas ronda alrededor de estos 3 últimos para decidir cuál es el mejor, muchos ponen a Low por su enorme valor músical, otros a Hunky Dory por sus fascinantes letras y ser el disco que catapultó la carrera de David Bowie, yo ahora les contaré las razones por las que decidí Ziggy Stardust.

Este disco lanzado en 1972, coqueteaba con ser una “Rock Opera“, pero sin serlo del todo (ya que muchas canciones no tienen influencia en la historia que se quiere contar). Aún así, su apertura con la impresionante Five Years, una canción liderada por un piano y un Bowie narrativo, contandonos que a la tierra le quedan 5 años de vida, contando el caos en las calles, la gente desesperada y tantas cosas más. En las últimas partes de la canción tenemos gritos desde al alma de David, acompañados por una producción increible de Tony Visconti (como nos tiene acostumbrados).

El álbum continua con una preciosa canción, Soul Love, acompañada por unos vientos y unos coros lejanos. La letra es impecable, y como cambia de ritmo para el estribillo, entrando una guitarra impresionante y glamurosa de Mick Ronson (y como siempre, con pedales impresionantes). La canción cierra con un fade off, y entonces la guitarra de Mick marca el inicio de una de las mejores, sino es que la mejor, canción del disco (y probablemente de la carrera de David), Moonage Daydream. Esta bestial canción de rock y glam tiene a Bowie cantando de forma increible, nadie más podría haber hecho esta canción como es, sumado eso al saxofón que le suma. Ahora el piano de Mick durante el estribillo es precioso, y los efectos que genera con la eléctrica a lo largo de la canción son impresionantes, una gran finura para tocar en todo momento y no estar necesariamente al frente. Posterior al puente, viene nuevamente el estribillo, y entonces nace uno de mis solos preferidos de todos los tiempos, un desenfreno que hace muy relevante el slogan del disco: TO BE PLAYED AT MAXIMUM VOLUME (para ser reproducido al máximo volumen).

Una vez terminada la canción, el disco continúa con Starman, un clásico cuyos versos son realmente preciosos, y un estribillo pegadizo y bien de la época. Otra canción donde Mick tiene protagonismo, acompañando con su voz, con una preciosa capacidad de poner la guitarra en la canción y los arreglos de vientos. Para cerrar este impresionante lado A, llega un cover de Ron Davies (no confundir con Ray Davies de The Kinks), It Ain’t Easy. Una versión muy buena y distinta de este genial blues.

El segundo lado del disco comienza con un teclado, este marca la llegada de Lady Stardust, una relajante y preciosa canción del disco. Originalmente el título de la canción era “He Was Alright (A Song for Marc)”en alusión al vocalista de T. Rex, y parte fundamental del nacimiento del Glam, Marc Bolan. En segundo lugar llega Star, una canción cuyo piano está un poco alto y lo encuentro algo molesto durante los versos, pero que sigue siendo una genial canción y da un regreso al sonido más glam rock del disco. Una vez terminada, llega la canción que comenzaba los recitales de la era Ziggy, Hang on to Yourself. Esta canción con ritmo rápido, liderada por el fantástico bajo de Trevor Bolder y la imparable guitarra de Mick Ronson.

Al cerrar esta canción, llega el track que mejor nos introduce al primer y más famoso personaje de David Bowie, Ziggy Stardust. “Ziggy played guitar” (Ziggy tocaba la guitarra), así nos introduce al personaje y a sus secuaces, las arañas de marte. Hay fragmentos que caracterizan muy bien a Ziggy, como “He took it all too far” (lo llevó todo muy lejos) y Making love with his ego (haciéndole el amor a su ego), remarcando una personalidad demente de este alienígena andrógino del rock n roll, lleno de excesos. Esta preciosa canción constantemente acompañada por una genial acústica, ya no es tan valorada por lo tanto que la hemos escuchado, pero es realmente una preciosa canción, y un estándar para el Glam, tanto por sus letras y su música.

Una vez cerrada con el grito de David/Ziggy, regresa la potencia con Suffragette City. Esta canción con un Mick Ronson impresionante, en los pianos haciendo un riff al estilo Little Richard, y una guitarra preciosa como siempre. El bajo de Trevor Bolder es también muy destacable, y es probablemente la mejor canción en este disco del baterista Mick Woodmansey.  La canción tiene referencias al clásico libro, La naranja mecánica, utilizando términos como “droogie” y la frase “Wham bam thank you ma’am!”.

Una vez terminada esta espectacular llega el final, una canción acústica con una letra que realmente toca a cualquiera que se haya dejado llevar por este disco, el final de Ziggy, Rock ‘n’ Roll Suicide. Una canción que nos va metiendo en la depresión que esta sufriendo Ziggy, como las llamadas de sus amigos sirven como una muy breve distracción, la falta de hambre (You walk past a cafe but you don’t eat when you’ve lived too long/ pasas por una cafetería, pero no comes cuando ya has vivido demasiado) e incluso el desenfreno del rockstar (Chev brakes are snarling as you stumble across the road, but the day breaks instead so you hurry home / los frenos del Chevrolet gruñen, mientras tropiezas por el camino, pero el día es el que acaba, y entonces te apresuras hacia casa). Una pequeña alusión a que vea la perspectiva general (Don’t let the milk float ride your mind/ No dejes que el camión de la leche (la repetitiva vida diaria) maneje tu mente). Luego comienzan los gritos “Oh no love! You’re not alone”  (Oh amor, no estas solo), intentando hacerlo notar que no esta solo, que la humanidad está en una condición bastante similar, a esto continúa con “You’re watching yourself but you’re too unfair” (te estas viendo a ti mismo, pero eso no es justo) en referencia a lo que justamente hemos dicho recién. “You got your head all tangled up, but if I could only make you care” (tenes la cabeza enredada, pero si solo pudiera hacer que te importase), intentando con todas sus energías hacerlo ver que hay razones por las cuales vivir, razones que le deberían importar.

Entonces en gritos Bowie comienza a decirle que, sin importar su pasado, sin importar lo que haya hecho, sin importar lo que le haya sucedido, quién ha sido antes y quien será,que el estará ahí. Entonces cierra, con repetitivos coros diciendo lo maravilloso que sos, y que le des sus manos; cerrando con lo que se cree que sería, aún así, el suicidio de Ziggy.  Un final sumamente dramático y teatral, para uno de los mejores discos de todos los tiempos.

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